Clarín sabía que la licencia de Fibertel era ilegal


fuente: RedUsers.com

El Grupo Clarín, propietario de Cablevisión y la extinta Fibertel, sabía a ciencia cierta que la licencia para operar con la compañía que presta el servicio de Internet pendía de un hilo y que existían muchas posibilidades de que jamás se las renovaran.
Así lo informan en el portal online del diario Tiempo Argentino, donde también agregan que a pesar de ello, el multimedio continuó vendiendo el servicio a miles y miles de usuarios, ocultando que podían quedarse sin conexión a Internet porque la empresa no tenía personería jurídica para seguir operando.
Esto se desprende de un informe de 200 páginas que el Grupo Clarín presentó el 11 de octubre de 2007 a la Bolsa de Londres, donde el conglomerado de medios le explicaba a los futuros inversores los “riesgos relacionados con las actividades de la Sociedad”.
En ese sentido, el Grupo Clarín reconoce de manera explícita en el documento que “la Sociedad puede no recibir todas las aprobaciones regulatorias necesarias en relación con las adquisiciones anteriores” y que “no puede asegurar que podrá mantener las licencias de telecomunicaciones de ciertas subsidiarias”, entre las que puede incluirse a la propia Fibertel.
La misma fuente señala que en realidad, el multimedio trabajaba sin licencia desde el año 2003, pero daba por descontado que podría aprovechar su poder de lobby para garantizarse el uso de la licencia a posteridad.
Por otro lado, desde que se conoció la medida hasta hoy y a través de toda su artillería de medios de comunicación, liderada por el canal TN, el Grupo repitió hasta el hartazgo que el gobierno quería dejar sin servicio a los usuarios de Fibertel.
Por su parte, el interventor de la Comisión Nacional de Comunicaciones, Ceferino Namuncurá salió al cruce de la información difundida: “Lo primero que quiero aclarar es que el gobierno no está prohibiendo a Fibertel. El servicio caducó porque Fibertel no tiene personería jurídica, se disolvió. Ellos pidieron la fusión por absorción y la Secretaría de Comunicaciones jamás la autorizó”, declaró el funcionario.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Planificación Federal e Inversión Pública difunció un comunicado en el que indica que “la Secretaría de Comunicaciones de la Nación, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia y la Comisión Nacional de Comunicaciones, garantizan el mantenimiento de las condiciones de competencia existentes en el mercado“.
En otro párrafo, el ministerio añade que “Garantizan así también las condiciones de prestación del servicio de valor agregado e Internet que más de trescientos operadores brindan en todo el territorio de la República Argentina”, y que “producto de ello, se garantiza que la medida adoptada no generará cargos adicionales a los usuarios de la extinta licenciataria, en el proceso de migración hacia un nuevo prestador“.
“Cualquier irregularidad que importe el incumplimiento de lo expuesto en el presente, podrá ser denunciado por ante la Comisión Nacional de Comunicaciones, al número de acceso gratuito 0800-333-3344, a la casilla de correo electrónico consultas@cnc.gov.ar; Apartado Postal Gratuito 114, al Centro de Atención al Usuario y/o Delegaciones Provinciales“, concluye el comunicado.

Resuelto el misterio del Triángulo de las Bermudas


Por: Kir Ortiz @ lunes, 09 de agosto de 2010 Nota vista 5234 veces 

Dos científicos australianos acaban de dar al mundo la solución del inquietante enigma que azota al imaginario colectivo desde los años 60. Grandes desapariciones de barcos enteros sin dejar rastro, aviones que dejan de transmitir para siempre, personas que no han vuelto a ser vistas nunca más. Todo un mundo de misteriosas volatilizaciones que ha generado numerosa literatura sensacionalista tratando de llevar estos sucesos al terreno de lo sobrenatural. Sin embargo, la ciencia, lenta pero implacablemente, ha llegado a la resolución del misterio y golpea las ilusiones de todos aquellos que gustan de los mitos, explicando la realidad de estas desapariciones desde un punto de vista racional y físico.

El Triángulo de las Bermudas es conocido por grandes y pequeños. Forma parte de la cultura de la sociedad occidental desde hace muchos años, porque en aquella región han sucedido extrañas desapariciones que nunca han podido ser explicadas científicamente. Barcos enteros se han volatilizado sin dejar rastro, tanto de pasajeros como de combate. Lo mismo con los aviones, cuyas comunicaciones se cortan de modo abrupto y nunca más se vuelve saber nada de ellos. Igualmente han caído aeronaves comerciales como cazas de guerra, sin distinción. Esta casuística sin explicar ha elevado esta zona a la categoría de leyenda, cosa que han aprovechado muchos para hablar de extraterrestres, anomalías temporales o fuerzas espectrales que afirman son las que han provocado todas estas desapariciones.

Sin embargo, dos científicos australianos aseguran haber resuelto definitivamente el misterio del Triángulo de las Bermudas, que por cierto, no era único en el mundo. Ivan Sanderson ya había identificado varias zonas de similares características donde ocurrían fenómenos extraños aparejados a grandes desapariciones. Estas zonas se ubicaban en un área (más como círculos que como triángulos) del Mar de Japón y otra en el Mar del Norte.

Estos expertos en el fondo marino achacan las desapariciones a la existencia de grandes bolsas de hidratos de metano. Constatan la presencia de antiguos sitios donde se han producido erupciones que generan enormes burbujas de metano que crecen de forma geométrica a medida que ganan altura. Cuando la macro-burbuja llega hasta la superficie hace que cualquier barco que pase por encima pierda completamente sus propiedades de flotabilidad, haciendo que la nave se hunda de pronto y sin dar la posibilidad a sus pasajeros de escapar del desastre. Se trata de una simple cuestión de diferencia de densidades.

Si la burbuja es lo suficientemente grande y posee una densidad suficientemente alta, alcanza también el espacio aéreo para atrapar en vuelo a los aviones que cruzan por su esfera de influencia, provocando igualmente la inmediata precipitación del aparato al fondo del mar, sin posibilidad de predecirlas. Las aeronaves víctimas de estas burbujas asesinas pierden los motores o se les incendian y caen en picado para desaparecer sin dejar rastro ni pista alguna que nos permita deducir que ha sucedido con ellos. El profesor Joseph Monaghan ha investigado la hipótesis con David May, de la Universidad de Monash en Melbourne (Australia) y han puesto a trabajar un avanzado sistema de ordenadores para comprobar su teoría. 

El programa, basado en los principios científicos de la dinámica de fluidos, reprodujo todas las variables, entre ellas la velocidad de una burbuja gigante de metano, su presión y la densidad del gas y el agua circundante. Los resultados impresionaron por su capacidad de explicar el fenómeno. Además, la presencia de metano inflamable explicaría también los testimonios de mucha gente que asegura haber visto explosiones o fuentes de luz en la superficie y el fondo del mar que comprende esa región. Todo cuadra a la perfección. La evidencia de este descubrimiento ha sido publicada en un artículo del American Journal of Physics.

El valor de escribir bien