Juez que ordenó captura de Zelaya fue despojado de Visa en EEUU


fuente: diario "Tiempo"
TEGUCIGALPA, (AFP) -
El juez de la Corte Suprema de Honduras que firmó la orden de captura del depuesto presidente Manuel Zelaya, Tomas Arita, es uno de los cuatro funcionarios hondureños a quienes Estados Unidos suprimió la visa diplomática, informó la vicecanciller del gobierno de facto, Martha Lorena Alvarado.
"Yo tengo información que le fue cancelada (la visa estadounidense) al magistrado Tomás Arita nada más", dijo este martes a la prensa la vicecanciller, luego que Washington anunciara que le había retirada el visado diplomático a cuatro funcionarios del régimen de Roberto Micheletti.

Arita es un diplomático de carrera que asumió como juez de la Corte Suprema en enero pasado y fue quien firmó el 28 de junio pasado la orden para que los militares allanaran la vivienda de Zelaya y lo capturaran.
Los militares expulsaron además al mandatario depuesto a Costa Rica.

Alvarado destacó que la visa revocada fue la diplomática "y eso no significa que no tiene derecho a movilizarse" en Estados Unidos con otro tipo de visa y calificó la decisión de Washington de "procedimiento normal dentro de la situación que estamos viviendo" en Honduras tras la deposición de Zelaya.

"No creería yo que hubiese una cacería de visas de parte del Departamento de Estado por la situación que estamos viviendo en Honduras", opinó la vicecanciller.

En tanto, la embajada norteamericana en Tegucigalpa dijo en un comunicado que "el Departamento de Estado de los Estados Unidos, actualmente está revisando las visas diplomáticas de categoría (A), de aquellas personas miembros del régimen de facto en Honduras, así como las visas derivadas para los miembros de su familia".

"Ya hemos revocado las visas diplomáticas extendidas a cuatro personas quienes recibieron dicho visado diplomático en conexión con las posiciones que ocupaban antes del 28 de junio bajo la administración Zelaya, pero quienes ahora sirven al régimen de facto", agregó.

Una portavoz de la embajada estadounidense, Ledy Pacheco, manifestó que la misión diplomática no iba a dar los nombres de los funcionarios despojados de sus visas "porque están protegidos por la ley de privacidad".

El anuncio del retiro de las visas fue hecho en Washington por el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly.

"Hemos revocado las visas (diplomáticas) a cuatro de las personas que las tenían", indicó Kelly a periodistas.

Editorial del diario "Tiempo" (hondureño)

Golpe de Estado

A esta altura de la crisis política hondureña, nadie medianamente objetivo, cuerdo, puede desconocer que su origen es el rompimiento del orden constitucional por efecto de un golpe de Estado, tal como ha quedado establecido en las resoluciones de la OEA, de la ONU, de la Organización de Países no-Alineados, y de los grupos regionales SICA, UNASUR, ALBA y Grupo de Río, sólo para citar las entidades de naturaleza política.

Todos los esfuerzos del régimen de facto y de sus gestores, promotores, financistas y autores para tratar de convencer a la nación hondureña, en lo interno, y al mundo entero, sobre la supuesta —por no decir absurda— “legalidad” de esta acción delictiva, tipificada como delito de traición a la patria, apodándola de “transición constitucional”, no ha podido resistir el más elemental razonamiento político ni mucho menos la lógica jurídica.

La insistencia en sostener a contrapelo el sofisma de la legalidad, y, lo que es peor, de la legitimidad de este golpe de Estado no sólo tiene que ver con el interés de disculpar el atentado. La intención principal es incubar en la opinión pública una falsa argumentación que sirva de plataforma para la elaboración de una tesis política artificial, in vitro, que desvíe la atención hacia infinitas motivaciones del fenómeno.

O sea envolver la realidad en una neblina que impida mirar, tocar, probar la verdad, para así esconder a los actores de carne y hueso responsables, con sus nombres, apellidos e historiales, y no como correspondería enjuiciarlos en un régimen auténticamente democrático y de opinión pública.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, cuando vino a Honduras, para informar personalmente la decisión de separar a nuestro país del foro continental, indicó, con la sencillez de lo rotundo, que aquí se produjo un golpe porque fue disuelto a la fuerza un poder del Estado, y eso es un golpe de Estado en cualquier parte del mundo. Los hondureños estamos muy conscientes, por tradición histórica y por experiencia personal, de lo que es un madrugón contra el orden constitucional.

Sin embargo, no está de más recordar que la definición actual de golpe de Estado, cuyo nombre viene a ser la traducción del “Coup d’Etat” de la terminología política francesa, es “un cambio violento de gobierno operado con transgresión de las normas constitucionales, cuyos autores son los propios gobernantes”. El nuevo orden político resultante de este cambio es la dictadura.

Para mayor detalle, el golpe de Estado se engendra en la cúpula del poder —político, económico, militar— con la finalidad de preservar lo que se conoce como “el orden establecido”, ante el temor, el presentimiento o la amenaza de una acción revolucionaria, o, también, para asegurar el control del poder a una determinada persona o a un grupo dominante.

Desde el momento en que se instala la dictadura —sin importar las modalidades que adopte para tratar de convencer sobre la validez de sus acciones a la nación y al concierto internacional de naciones—, el régimen de facto está fuera de la ley, en tanto la Constitución ha sido rota, y, por consiguiente, lo que sigue es el apoderamiento sorpresivo de los principales organismos administrativos para controlar todo el aparato estatal.

Cualquier similitud con el cuadro arriba descrito, no es simple coincidencia sino pura realidad, como efectivamente sucede en nuestra infortunada Honduras.



¿El Golpe va perdiendo Poder sobre la prensa?

Nótese cómo las dos últimas noticias publicadas en este blog son citadas directamente del diario Tiempo de Honduras. Si bien nunca se expresó claramente a favor del Golpe de Estado, sí estuvo publicando por estos días muchas notas y caricaturas que le dan un apoyo indirecto. Actualmente, por fin podemos ver al menos un diario de este país informando noticias en contra de Micheletti y su Golpe de Estado. Cabe destacar que, mientras tanto, el resto de los diarios parece seguir manteniéndose en su línea golpista. Por ejemplo, el diario "La Prensa" ha publicado notas como "Honduras: Manuel Zelaya, un Presidente sin Poder" y el Heraldo, "Nicaragüenses rechazan provocaciones de 'Mel'".